No es mundo de color de rosa, más que nada porque pensaba que iba a ser de color fucsia pero la pregunta no es el color aunque las hubiese de muchos tipos.
Pienso que si hay un camino aun no lo he encontrado, pero me consuela pensar que estoy trabajando por llegar a el. Y me planteo si el no sucumbir a las pruebas y tentaciones ha merecido la pena, si ese trago de ron xatívico no debió de convertirse en litros y litros y una noche de lamentos en una de pasión.
Es tan pequeña la línea que no sabemos ni cuando la cruzamos, pero de momento mejor no romperla, con usarla de preservativo y evitarme enfermizos problemas ahora es suficiente.
Ha sido bonito preguntarme cosas junto a alguien, plantearme encontrar respuestas en largas conversaciones que, rara vez llegaban a algo. Estrees, nervios e indecisiones han poblado una época que no debió quedar en eso, y ahora me planteo si solo ha sido eso, un capítulo a resaltar en mi vida o algo más.
El tiempo dirá.
Esa es la respuesta de mi entorno pero no se si veo lo suficiente a través de este reducido diafragma y esta rápida velocidad que no me ha dejado ver la luz.
Dame segundos de calma, minutos de tranquilidad y décadas de divina indecisión injustificada.
Escusas están de más, no las hay, para que mentirnos. Nunca las hemos dado a nada y ahora... ahora vuelo y me zambullo en la divina paciencia de los que me rodean.
Desde mis hijas hasta mis oyentes me ven en carne y hueso porque los escenarios quedaron atrás. El teatro terminó cuando empecé a vivir.
Simplemente pretendo sentirme bien, ¿es mucho pedir? Tal vez si, pero, ¿qué más da?
Ahora diría que solo importo yo, pero realmente ahora empieza a importar todo.
Sentido ninguno pero ganas... ganas todas y más.
No conozco a nadie que lo halla dicho pero espero oírlo alguna vez:
"Apartaos, dejadme paso y no me frenéis. Es mi momento y el mañana no importa"