martes, 11 de enero de 2011

Minutos Por Centimos

Y me persigue, día tras día, y no hay salida
noto el gélido aliento de todas las pesadillas,
De todo lo que se acumula y me roba espacio
soñar se hace un arte abstracto,

Y quiero amaestrarlo, para poder disfrutarlo todo
ahorrar cada minuto y no quedarme con el mono,
Pero tengo un todo que anteponer
mi vida queda en segundo plano, queda oculta en el ayer,

Llover ya ha llovido lo que tenía que llover
mis historias como estrellas se disipan al amanecer,
Y que hacer, no puedo hipotecarme,
no puedo estropearme, romperme y remendarme,

No puedo inventar remedios de lo irremediable
no puedo complacer mi ansia que es implacable,
Con mi impotencia tengo folios para rato
para mi demencia no encuentro ningún formato...




Pero Soy Feliz

lunes, 10 de enero de 2011

Fauna, Flora y Pelusa

Una camiseta K1X XXL, unas zapatillas Nike del 47, un manual de primeros auxilios, una lata llena de colillas, una tableta de chocolate Nestlé extrafino a medio y cuatro cucharas, dos de café y dos de sopa.

Les presento a la flora de mi cuarto, sin contar la fauna formada por la pelusa que crece en los rincones, y esos bichitos que parecen escarabajos pero no lo son.

He aprendido a vivir en armonía en este hábitat ya natural sin que nos hagamos daño, exceptuando las dos veces al mes que entramos en guerra, en las cuales debo extinguir alguna raza de camisetas, podar la pelusa y controlar la población de bichitos. Y me duele más a mí despojar a mi cuarto de su sensible población.

Pero creedme. Es preferible esa situación dos veces al mes a recibir ese pulcro fragmento de papel que espera en tu cama con esa inconfundible caligrafía, que te acompaña desde tu parte de nacimiento hasta la eternidad (a no ser que una persona de más de 50 cambie su letra).

De todos modos,surgirán nuevas razas, la pelusa retallará y estará en flor en unos días y la población de bichitos se volverá a disparar.

Llego a casa y con cruzar la puerta ya se que he hecho algo.

¿Estas ahí? Corazón, responde que correr toca. Avisa

al cerebro para que despierte y nos pongamos a trabajar.

¿Qué habrá pasado?

¿Habrán desaparecido las zapatillas Nike o el manual de primeros auxilios será ahora cenizas?

¿El chocolate se habrá convertido en alimento o... ¡oh no!, ¿o las cucharas habrán recobrado su brillo al ser lavadas y ya no serán especiales?

Hago una exploración rápida por todo el cuarto pero todo esta igual. Las zapatillas estorban, el chocolate crece, las cucharas huelen...

Sigo con la mirada un bichito que corretea por el suelo hasta llegar debajo de la cama donde la pelusa me observa con su desaturada y grisácea apariencia señalándo los pies de la cama.

Mis temores se confirman.

Comienzo a subir la mirada pero mis piernas tiemblan y huyo a la caja tonta con conexión web para evadirme, lo cual es inútil.

Reuno fuerzas y comienzo otra vez la ruta. Desde los pies de la cama comienzo a ascender por una textura extraña para mí, algo ha cambiado, la apariencia de mi cama no es la habitual:

Está hecha.

Mi frente esta empapada, mis manos temblorosas, mi corazón colapsado y mi cerebro derretido.

A mis ojos les toca cargar con el muerto (y nunca mejor dicho) de descubrir bajo la almohada ese pulcro fragmento de papel con esa caligrafía que tan bien conozco.



Pero Soy Feliz.